A veces, los padres, yo el primero, tenemos una serie de comportamientos, buenos o no tanto, que sin querer, transmitimos a nuestros hijos, para bien o para mal. Ya os hablé en otra entrada de Quique Gómez, antiguo compañero de mi etapa baloncestística. Ahora os voy a hablar de otro "crack" de aquella época en el deporte segoviano. Se trata de Juan Carlos Manrique, "Ametralladora Manrique", como le llamaban en los medios, porque era una auténtica pesadilla para los equipos rivales por su facilidad para meter canastas "desde su casa". Pocos partidos metía menos de 30 puntos. Yo tuve la suerte y la desgracia de jugar con él y contra él. Además, siempre fue un ejemplo de profesionalidad con los que veníamos detrás: era titular indiscutible y sin embargo se mataba en cada entrenamiento. No llegó tan lejos como Quique en el sentido que no jugó en "primera división", pero estoy seguro que hubiera podido dar el salto perfectamente. No sé muy bien por qué, pero quizá la familia, los estudios, etc, no le dejaron moverse de Segovia. Juan Carlos, además, es maestro, y escribe, como Quique, de vez en cuando artículos muy interesantes, la mayoría sobre el deporte de base, también en el Adelantado de Segovia, periódico local. Esta mañana me he desayunado con este artículo que copio y pego a continuación. Para no ponerlo entero, os pongo en antecedentes: Habla de un suceso que aconteció el pasado fin de semana, en el que se linchó a un árbitro en Sevilla en un partido de juveniles. Luego viene un párrafo que me parece deberíamos aprendernos de memoria los padres de niños que hacen deporte. Espero que os parezca tan interesante como a mí:
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Este lamentable suceso seguro que responde a alguna causa relacionada con la educación que estos jóvenes han recibido, y viendo el comportamiento de esos padres, creo atisbar una deficiencia de valores transmitidos de padres a hijos. Los progenitores son los formadores primarios del niño, que por imitación desarrollarán posteriormente esas actitudes que han visto y oído.
En materia deportiva, y creo que muchos de los que lean esta columna también habrán comprobado en algún partido o competición en el que participan deportistas con padres en las gradas, que se reproducen normalmente esa transmisión de actitudes y comportamientos. Por tanto, es muy necesario, para que no se desencadenen problemas como el de este fin de semana tener en cuenta algunas consideraciones como: que los padres no protesten las decisiones de los árbitros, que no les culpen de la derrota, que no comenten a su hijo que debería haber jugado más, que no cuestionen las decisiones del entrenador, que no griten o molesten al contrario, que no analicen los partidos desde el ¿habéis ganado?, que se interesen por los progresos de su hijo en los entrenamientos y pregunten qué y cómo trabajan en ellos; y otros muchos más comportamientos que contribuirán a que todos disfruten de la práctica deportiva, sin correr riesgos.
En materia deportiva, y creo que muchos de los que lean esta columna también habrán comprobado en algún partido o competición en el que participan deportistas con padres en las gradas, que se reproducen normalmente esa transmisión de actitudes y comportamientos. Por tanto, es muy necesario, para que no se desencadenen problemas como el de este fin de semana tener en cuenta algunas consideraciones como: que los padres no protesten las decisiones de los árbitros, que no les culpen de la derrota, que no comenten a su hijo que debería haber jugado más, que no cuestionen las decisiones del entrenador, que no griten o molesten al contrario, que no analicen los partidos desde el ¿habéis ganado?, que se interesen por los progresos de su hijo en los entrenamientos y pregunten qué y cómo trabajan en ellos; y otros muchos más comportamientos que contribuirán a que todos disfruten de la práctica deportiva, sin correr riesgos.
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Me parece muy oportuno que aprovechéis el blog, para hacer alguna reflexión de la conducta que observamos los mayores delante de los niños.
ResponderEliminarTodos y atodas las edades somos susceptibles de educarnos, corrigiendo posibles errores.
Los niños son una esponja de se va a llenar con todo lo que les ofrezcamos, sin discriminar.
Por eso me parece muy oportuno que cuando no haya crónica de partido se reflexione sobre algo tan útil como corregir nuestros errores.
Nuestros niños, y más tarde la sociedad nos lo agradecerán.
He leido el texto, y hay mucha verdad en todo lo que dice.
ResponderEliminarLos padres tendemos a recriminar tanto a los árbitros como entrenadores sus actitudes, delante de nuestros hijos,muchas veces sin darnos cuenta. Nosotros los padres somos un espejo donde ellos se reflejan.
Mi pregunta es ¿aceptaríamos de igual manera estas recriminaciones si vinieran hacía nosotros?....
Aprendamos a disfrutar del deporte como lo saben hacer nuestros hijos.
Hola,
ResponderEliminarnos lo estamos pasando muy bien en Ordino,¿y que hay por Alfajarín?En Ordino nieva de vez en cuando,y Arturo, no voy a faltar a los entrenamientos,a no ser que este malo,bueno el lunes os cuento todo lo demas.