Aquí estamos de nuevo. A olvidarse de jornadas de descanso, puentes y partidos de estrellas, porque hay que volver a la rutina de la competición. Próximo partido, Sábado a las 12 en el Colegio La Salle Franciscanas. Puede parecer que no nos jugamos nada. Efectivamente, Alfajarín ya es Campeón de Liga y La Salle lo único a lo que puede aspirar es a no quedar últimos. Por éso precisamente, porque ya no jugamos con la presión de tener que ganar para cumplir nuestros objetivos, hay que jugar tranquilos, conscientes de que en esta liga hemos sido los mejores, pero respetando mucho al contrario y la mejor manera de hacerlo es presentando batalla y jugando lo mejor que se pueda, como si realmente el título estuviera en juego y ésta fuera la Final. Ahora hay algo en juego que es tan importante como la de conseguir la victoria, que es la imagen de nuestro equipo y la de nuestro pueblo. Cuando acabe el partido el sábado, nuestros rivales tienen que pensar: "¡Mírales qué majos, no sólo juegan bien al fútbol, sino que son educados, correctos y competidores!". Si jugamos relajados, nadie entenderá cómo es posible que este equipo se haya "pasado por la piedra" a todos sus rivales y que haya sido campeón a falta de dos jornadas. Pensarán que ha sido suerte, y la experiencia me dice, que un día, la suerte te puede jugar una mala pasada, pero al final, sólo es vencedor el que lo merece. La suerte no se encuentra, se busca con el trabajo diario. Puedes tener un mal día y hacer mal un examen y suspender, pero si trabajas cada día, estás atento en clase, repasas en casa lo que te han enseñado en el cole, al final sacarás el curso con nota, aunque una vez tuviste un mal día. En el fútbol y en la vida es lo mismo: hay que buscarse la (buena) suerte cada día.
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