domingo, 25 de enero de 2009

ME GUSTA, NO ME GUSTA

Cuando yo era como vosotros, también hacía deporte. Jugaba al fútbol y al baloncesto. La verdad es que era bastante mejor como futbolista, pero el baloncesto me apasionaba y tenía la ventaja que, casi siempre, se jugaba en pabellón, así que me decanté por el deporte de la canasta y llegué a jugar a un cierto nivel en Castilla-León, aunque consciente de que nunca llegaría mucho más allá, y hasta que me rompí el escafoides, lo que precipitó mi retirada varios años antes de lo que hubiera deseado. Pero algunos compañeros míos sí tenían condiciones técnicas y físicas como para poder aspirar a cotas mucho más altas. Es el caso de mi amigo Quique Gómez, que llegó a jugar en la ACB en el equipo de Valladolid que entonces se llamaba Fórum. Cuando me vine a Zaragoza, poco a poco e inevitablemente fui perdiendo contacto con muchos de aquellos amigos y compañeros de vestuario y de viajes en autobús. Hace poco descubrí de nuevo a Quique a través de un blog en el que escribe en uno de los periódicos de Segovia, el Adelantado de Segovia. Ahora da clase en el Campus que la UVa (Universidad de Valladolid) tiene en Segovia, y se dedica a la investigación de mercados, al marketing y a la publicidad. Y además, es entrenador de un equipo infantil de baloncesto en el colegio al que van sus hijos. Este es uno de los artículos que él ha escrito en su blog. Se titula "Me gusta, no me gusta" y me pareció interesante, así que os lo dejo aquí, a ver qué os parece:
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Me gustan, como Fernando Alonso, los campeones que felicitan a sus rivales cuando estos ganan. No me gustan los que ganan y envían recaditos al rival para que les salude; esos no son campeones, aunque lo digan en el recadito.
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Me gustan los Puyoles, los Raúles y los Laudrups. No me gustan los Ronaldinhos ni los Rivaldos.
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Me gusta la fuerza de voluntad de Toto Aguado, campeón olímpico y mundial, para dejar las drogas después de dejar el waterpolo. No me gusta nada el dopaje.
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No me gustan los jugadores tramposos que se tiran a la piscina, ni los que meten goles con la mano (si juegan a fútbol) o con el pie (si juegan a balonmano).
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Me gusta el “fair play” que rige en algunos deportes: los jugadores de voleibol que reconocen que han tocado el balón cuando se ha ido fuera, o los jugadores de baloncesto que levantan la mano cuando han hecho una falta.
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Me gusta mucho el rugby. Y que los jugadores del equipo ganador aplaudan haciendo el pasillo a los que no lo consiguieron. Me gusta el equipo infantil de baloncesto de Maristas que, al acabar el partido, siempre aplaude al equipo con el que ha jugado.
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Me gusta el aficionado que anima a su equipo y respeta al equipo contrario, no el ultra irracional.
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Me sigue gustando el baloncesto de verdad (no el otro, el de casi siempre), mucho más que otros deportes.
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Me gusta que prohíban fumar en los pabellones, aunque echo de menos los ambientes del más allá que generaban las toneladas de humo de tabaco que fumaban los aficionados y la poca luz.
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Me gustan los pabellones y estadios repletos de público. No me gustan las cheerleaders, ni las mascotas.
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No me gustan muchos arbitrajes interesados de competiciones de alto nivel.
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Me gusta la liga de todos contra todos. No me gustan los play-off.
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El Atleti ganará la liga.

1 comentario:

  1. El comentarista del Drin Tim es otro CRAC, sin duda; aunque ya no juegue al baloncesto.
    Lo digo por el acierto de transcribir la opinión de su amigo Quique Gómez.
    Si yo tuviera derecho a aconsejar algo a los padres de los jugadores del Drin Tim, les diría que se lo leyeran a esos niños. Sería casi tan bueno como una sesión de entrenamiento.
    Aprovechen el blog, como ayuda en la educación de esas joyas.

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